Para poder enseñar, primero hay que aprender, experimentar, probar, mejorar, volver a experimentar, volver a mejorar… Y así hasta que decidimos que lo que les vamos a llevar al aula es lo mejor que podemos hacer para enseñarles cómo es un fractal (y aún así seguimos experimentando un poquito más, sólo por puro placer de hacer fractales tan bonitos)

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